Uso de sustratos artificiales en el marco del Proyecto Ríos en Cantabria

IMG_3739Durante los meses de mayo y octubre de 2013, voluntarios de CAMBERA (entidad de custodia del territorio, coordinadora del Proyecto Ríos en Cantabria) llevaron a cabo un taller teórico- práctico acerca del uso de sustratos artificiales como método alternativo –más bien complementario- frente al muestreo “clásico” de invertebrados, el índice IBMWP (Iberian Biomonitoring Working Party).

Este método necesita muestrear todos los hábitats presentes en el tramo a analizar. En aquellos tramos donde resulta imposible el acceso a todos los hábitats el método infravalorará la cantidad de taxones presentes, subestimando la puntuación total del tramo.

Diversos artículos científicos advierten de los inconvenientes de la aplicación de la técnica del muestreo con sustratos artificiales, debido fundamentalmente a la estimación a la baja del número de taxones. Sin embargo, los mismos estudios revelan la aparición de taxones no representados en los muestreos tradicionales.

Dejando cuestiones mayores al arbitrio de expertos, en el marco del Proyecto Ríos estas disquisiciones científicas quedan al margen del objetivo planteado, que no es otro que la adquisición de una metodología que permita conocer el estado ecológico de un tramo concreto en lugares de difícil o imposible acceso.

Atendiendo al principio de precaución, las ocasionales muestras recogidas mediante el uso de sustratos artificiales se han considerado aparte las obtenidas con la metodología tradicional. Después de sendas campañas en los ríos Ebro y Camesa, consideramos que no estamos preparados para sustituir el muestreo tradicional por esta técnica. Esta metodología tampoco lo pretende.

Si bien los muestreos con sustratos artificiales pueden tener su validez en el contexto adecuado, resulta del todo necesario conocer el escenario de aplicación y la comparabilidad de muestreos.

En cuanto a la metodología adoptada para llevar a cabo esta experiencia, se ha pretendido que ante todo que sea fácilmente replicable, tanto en materiales como en la elaboración, por cualquier voluntario del Proyecto Ríos que pretenda adoptarla debido a las características del tramo fluvial que monitorea. Por ello se ha optado por un formato de sustrato bastante más minimalista que los elaborados en diversos trabajos científicos. Estos últimos resultan, salvo alguna excepción puntual, excesivamente pesados para su transporte y manipulación, requiriendo casi siempre de embarcaciones y otros medios. Además estos “armatostes” resultan muy susceptibles a la deriva provocada por las corrientes y a la desaparición por vandalismo. Por ello, el modelo utilizado consiste en un ladrillo estándar de 6 celdas que se rellenan de la siguiente manera: 3 con guijarros del propio río (si no se pueden recoger en el mismo sitio se recogerán del tramo más cercano posible y debe asegurarse que su tamaño no les permitirá moverse libremente en la celda); 2 con raíces (pueden sustituirse con ramas) de diferentes calibres (recogidas a ser posible en una zona sumergida); una celda sin ningún material en su interior. Ambos lados del ladrillo se tapan con malla metálica (puede ser sustituida por malla flexible de diferentes materiales) del máximo tamaño de luz que asegure la permanencia del material colocado. En principio este no debería moverse. Un cabo se ata al ladrillo por un extremo y a un lugar de la orilla –preferiblemente discreto-por el otro. Una foto nos ayudará a localizar la cuerda posteriormente. Y a esperar…, 3 semanas como mínimo y cuatro como máximo, antes de la recogida. En el momento de izar la cuerda, resulta interesante prever la colocación de una bandeja por debajo del ladrillo, para evitar posibles escapes al evacuar el agua contenida, y subirlo desde el fondo despacio, pero sin hacer paradas.

Como primera experiencia se ha pretendido estudiar el grado de colonización de los sustratos artificiales a lo largo del tiempo en diferentes puntos del mismo eje fluvial. Durante un mes se colocaron cuatro sustratos artificiales por cada tramo estudiado, los cuales fueron semanalmente recogidos, triados y conservados por Tatiana y Ángel –dos voluntarios a los que desde estas líneas pretendemos agradecer el mimo y dedicación con los cuales despeñaron su labor-. Más tarde se procedió a identificar los ejemplares recogidos.

IMG_1330A la espera de los datos que arroje la campana de otoño, los resultados provisionales sugieren ciertos patrones.

Primeramente, este trabajo parece confirmar que se produce cierta estabilización en cuanto al número de taxones representados entre la tercera y la cuarta semana después de depositar el sustrato artificial en el río. Si bien es cierto que suele desaparecer algún taxón considerado como oportunista entre la primera y segunda semana de colonización. Destaca también la relación entre el empobrecimiento del índice y el descenso de la calidad del agua, aunque todavía no disponemos de datos suficientes para afirmar con rotundidad esta suposición.

Resulta evidente que el muestreo con sustratos artificiales subestima el número de taxones presentes, por eso pensamos que el reto, a estas alturas, no radica en sustituir el método en aquellos lugares donde no es posible optar por el muestro tradicional, sino simplemente encontrar una metodología que pueda adaptarse a estos lugares. La hipótesis que pretendemos contrastar es si este método puede ser utilizado durante diversas campañas consecutivas para detectar cambios en la calidad del agua de un lugar determinado.

Como colofón queremos abundar en la provisionalidad de los datos que manejamos en estos momentos, lo que nos hace mantener cautela a la hora de extraer conclusiones definitivas.

Esta experiencia forma parte de una batería de muestreos experimentales con los que se pretende, además de solventar carencias metodológicas, implementar la aplicación de indicadores funcionales -como la tasa de descomposición de la materia orgánica o el metabolismo fluvial entre otros- en el Proyecto Ríos de Cantabria.